La mezzosoprano Silvia Zorita interpretará el rol de la Condesa de Ceprano y Giovanna de «Rigoletto» en el Festival de Ópera de Lanzarote. Foto: FND.

Silvia Zorita:  “Yo creo firmemente que todo el mundo es amante de la ópera, lo que pasa es que todavía no lo saben”

Nacida en Las Palmas de Gran Canaria, Silvia Zorita es licenciada en Geografía por la Universidad de su ciudad natal y graduada con honores en Interpretación del Canto por el Conservatorio Superior de Música de Canarias. Se ha formado con maestros del canto como Augusto Brito, Manuel Garrido o  Manuel Cid. En ópera ha interpretado multitud de papeles, como por ejemplo, Dido en Dido y Eneas de H. Purcell, Dulcinea en Don Quijote de J. Massenet. Por otro lado, en zarzuela ha interpretado papeles como Chana en La Zahorina de V. Doreste. En cuanto a música sinfónica ha sido contralto solista de un amplio repertorio, como por ejemplo, el Oratorio de Navidad de C. Saint Säens. Ha cantado en teatros como el Auditorio Nacional de Madrid, Auditorio de Tenerife, Teatro Guimerá, Teatro Leal de La Laguna. Además, a lo largo de su trayectoria ha participado con diferentes coros, desde el Coro Juvenil y Femenino de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria al Coro de Ópera de Tenerife, conociendo así un amplio repertorio. Actualmente desarrolla su carrera en la rama lírica de forma paralela a proyectos de música ligera y folclore con grupos como Voces en la Distancia o Voces de Mujer. También, desempeña funciones de divulgadora del mundo lírico y la música sinfónica en el programa de Televisión Canaria “Somos Gente Fantástica”.

¿Cómo se pasa desde el mundo de la geografía a focalizarse en el mundo artístico? “Desde muy niña siempre quise dedicarme a las artes escénicas, yo soy la típica de ‘mamá quiero ser artista’. Desde muy pequeña mostré mi interés por las artes escénicas, por ser actriz y cantante. Aunque cuando llegó el momento de entrar en la universidad, me entró un poco el miedo y me decanté por una carrera más estándar, Geografía. Una carrera preciosa de la cual me licencié en Las Palmas de Gran Canaria. Es cierto que durante mis estudios en la carrera de geografía comencé en el conservatorio y terminé graduándome en el Conservatorio Superior de Música de Canarias, así que pueden convivir diferentes intereses en la misma persona. Estoy preocupada por la naturaleza, el medio ambiente, el desarrollo sostenible… También, soy una enamorada de la humanidad y expresión artística humana”.

¿Por qué decidió ser cantante? ¿Qué le motivó? “Yo creo que desde muy niña me interesó porque mi madre nos llevó a mi hermano y a mí a ver la zarzuela Katiuska y me impactó cómo cantando se pueden decir tantas cosas y creo que eso fue lo que me llamó la atención. Es un lenguaje que más allá de la palabra, que es muy importante, el sonido de la voz, el instrumento primordial, puede transmitir tantas emociones e información y decidí que ese sería el lenguaje por el que me quería comunicar con el mundo”.

¿Cómo y por qué se sintió atraída por el mundo lírico?Sí, siempre me gustó el canto lírico y el mundo de la ópera, sobre todo, el poder comprender el teatro y la música en un solo espectáculo artístico. La ópera es la llamada obra de arte total, aúna todas las artes escénicas. Mi primer contacto fue a través de un coro, me llevó a decantarme por el mundo lírico y el estudio de la técnica vocal  lírica, que al fin y al cabo yo creo que es la base de toda la expresión cantada”.

¿Cómo describiría su voz?  ¿Qué cualidades tiene? “Yo diría que las características principales de mi voz es que es una voz sonora a pesar de no ser una voz impresionante en cuanto a volumen, es un timbre oscuro y bueno, según me han dicho los oyentes, mi voz es aterciopelada pero metálica, lo que la convierte en sonora”.

“Soy una enamoradiza de cada rol que hago”

En relación a los géneros que abarca su repertorio, ¿cuáles son sus referentes musicales? «Del mundo clásico, me gusta muchísimo la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, me parece una gran artista con una voz bellísima, a la hora de ejecutar las obras me parece que es muy pulcra, me gusta mucho y la escucho cuando quiero estudiar algo que ella tiene en repertorio para ver cómo interpreta; Elina Garanca; Anna Netrebko y Celso Albelo, tenor canario. Luego, en el mundo más popular y moderno mi cantante de cabecera y que siempre escucho es Whitney Houston, yo crecí escuchándola y me gusta muchísimo también la cantante Pink”.

Grandes figuras líricas de la talla de Augusto Brito o Manuel Garrido fueron algunos de sus tutores, ¿qué importancia tuvieron en su aprendizaje? ¿Alguna anécdota?“Augusto Brito fue el último profesor que tuve en el Conservatorio, yo empecé estudiando Profesional en el Conservatorio de Las Palmas de Gran Canaria, porque soy de allí. El Superior lo hice en la misma sede, pero tuve la mala suerte de que la que era mi profesora, Judith Pessoa, a la que le agradezco los años que me dio clase, se marchaba y me quedaba huérfana de profesora de canto. Como me quedaba un año y sabía que en Tenerife estaba Augusto Brito, durante un encuentro le comenté si estaba interesado en ser mi tutor y tras su confirmación decidí trasladarme a Tenerife”.

¿Cuáles fueron sus primeros pasos profesionales? “Yo todavía estaba estudiando en el Conservatorio en Gran Canaria, me vine al Auditorio de Tenerife a una masterclass de canto e interpretación vocal y el intendente de Ópera de Tenerife, que en ese momento era Alejandro Abrante, me escuchó cantar, me ofreció un papel en una de las óperas de la temporada y así empecé mi andadura profesional. De hecho yo empecé con la ópera Don Quichotte de Massenet y la directora de escena era nuestra Giorgia Guerra”.

Dada su amplia trayectoria profesional en estilos y obras operísticas variopintas de grandes compositores como Purcell, Haendel, Mozart o Rossini, ¿qué le es más fácil interpretar una ópera renacentista,  romántica…? “No podría decantarme porque soy una enamoradiza de cada rol que hago, me cueste más o me cueste menos, y cuando llega la hora de ejecutarlo, me gusta tanto hacerlo que no puedo quedarme con un estilo. He hecho música del siglo XX, la última ópera que hice fue The Old Maid and the Thief.  Son cuatro papeles principales, pero es cierto que yo hacía The Old Maid, la mujer mayor, contaba con una música muy difícil de ejecutar, pero muy interesante y que requería mucha concentración. Entonces, me muevo en ese gran eje, desde el barroco hasta la música contemporánea y me fascina”. 

 

Silvia Zorita en «The Old Maid and the Thief», en la temporada de Ópera de Tenerife. Foto: FND.

Un canto por la divulgación operística

A pesar de esa versatilidad, ¿hay algún tipo de rol que le llame más la atención? “No, soy una enamoradiza y me enamoro de todos los personajes que ejecuto, he hecho travestidos,  de hombre, de niño, de mujer mayor, de mujer joven… Los disfruto tanto que no me puedo decantar por uno”. 

¿Alguna ópera a la que le tenga cariño? “Le tengo especial cariño a Hansel y Gretel de Humperdinck. Tuve la suerte de hacer dos papeles totalmente diferentes, la primera vez que participé hice de Hansel, fui un niño y esto tiene como doble hándicap cambias de género y de edad; luego la segunda vez fui Gertrud, la mamá, lo vi desde una perspectiva más adulta, una mujer más parecida a mi edad. Por tanto, esta ópera la vi desde diferentes ángulos. Contaba también con una música maravillosa y difícil en el sentido técnico, aunque siempre digo que no hay cosa fácil de cantar, pero la disfruté muchísimo”.

Y es que además de músico también es divulgadora del mundo lírico y sinfónico… “Eso es muy divertido porque yo no lo esperaba. Cuando estudiaba en el conservatorio, como pasábamos ahí bastantes horas y solo  nos comunicábamos con gente del mundo de la música o del canto, busqué la manera de comunicarme con el mundo. Comencé a escribir en un blog, comentaba mis reflexiones, anécdotas y ese blog pasó a ser un canal de YouTube. Fue tomando forma y empecé a subir vídeos de forma regular y explicando cuestiones profesionales porque como la gente sabía que era cantante de ópera me hacían preguntas. Hasta que me llamaron de Somos gente fantástica de RTVC para hacer una sección en su programa”.

Háblenos de su próximo debut como mezzosoprano, ¿cómo y por qué llegó a participar  en el Festival de Ópera de Lanzarote encarnando el papel de Giovanna o la Condesa de Ceprano?  “Anteriormente ya había cantado la condesa de Ceprano de Rigoletto en la Ópera de Tenerife, fue una oferta que me llegó de la mano de Francisco Corujo, nuestro querido tenor conejero y estuve encantada porque a Lanzarote además le tengo un especial cariño”.

“La conjunción entre la palabra y la música tiene que ser la adecuada, y más en Verdi”

¿Cómo describirías a la condesa de Ceprano y a Giovanna? La condesa de Ceprano, se supone que es una mujer joven y muy hermosa, por eso, en cuanto la ve el Duque se fija en ella, canta en el comienzo de la ópera, pero se le nombra a lo largo de la trama, de modo que es una mujer que causa impacto, además se entiende que está casada por conveniencia. Giovanna por su parte es un rol totalmente distinto, es una señora más mayor que se encarga del cuidado de las jóvenes de más poder adquisitivo, en este caso es el ama de Gilda, aunque también cuida de sí misma, porque es sobornada por el Duque, volvemos al personaje del criado inteligente muy utilizado desde la comedia del arte a los roles operísticos de estas características”.

¿Cuáles son las premisas necesarias para la interpretación de unos papeles de este calibre?“Tienes que dar lo mejor de ti mismo, hay que ser pulcro y  claro en la dicción porque la palabra es muy importante en el canto, contar puede ser más importante que cantar. Los cantantes contamos historias, por ello es necesario ser muy exactos y hay que estar con la música. De forma que la conjunción entre la palabra y la música tiene que ser la adecuada, y más en Verdi”.

Se representará entre el 14 de mayo en el Terrero de Lucha de Tías, ¿qué reto supone para su carrera?“En este caso, creo que el reto está en interpretar dos personajes distintos para que cuando me vean los espectadores no me identifiquen como la condesa de Ceprano, sino que piensen que son dos personas diferentes”.

¿Qué mensaje quiere transmitir a nuestros oyentes en relación con esta próxima representación? Yo creo que todo el mundo debería de ir a la ópera porque yo creo firmemente que todo el mundo es amante de la ópera, lo que pasa es que todavía no lo saben. Tienes que probarlo para saber si te gusta o no. Yo creo que la ópera no deja indiferente a nadie y además esto se va hacer en Lanzarote, que como digo, es una isla maravillosa, con una gente maravillosa, con una tradición de canto folklórico arraigado. Cuando accedemos al mundo de la ópera nos damos cuenta de que la ópera tiene muchos tintes de los cantos más tradicionales italianos. Así que les invito a ir a todos, a no perderse este Rigoletto”.

¿En qué otros proyectos colabora actualmente? “Yo canto ahora mismo diferentes repertorios, me gusta mucho trabajar con el grupo Voces en la distancia, con el que tengo diferentes proyectos como Canarias, un Archipiélago de volcanes, que toca el folklore de hecho aprendo a tocar el tambor gomero con toda la humildad y respeto por el folklore, también tengo proyectos de recitales de forma tradicional a canto y piano que se llama Mujeres que pretende ser un retrato de la mujer a través de la música lírica”.

Debido a tu amplia visión artística, ¿dirías que la ópera es un género demandado o necesita modernizaciones en la puesta en escena? “Yo creo que es un género demandado, pero tenemos que quitarle ese halo de ‘la ópera no es para mí, es para un tipo de persona, la ópera es para una clase social’. Creo que el arte es para todo el mundo, entonces, de ahí mi necesidad de divulgar sobre la ópera, de hecho lo comparo mucho con el vino, para probar el vino y decidir si te gusta o no, no necesitas saber qué tipo de uva es. Yo creo que con la ópera pasa lo mismo, tú puedes consumir ópera sin ser un especialista, sino aceptándola como un arte y logrando dejar que te lleve”.

 

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