Borja Molina interpretará a Monterone de “Rigoletto” en el Festival de Ópera de Lanzarote. Foto: FND.

Borja Molina:”Es muy gratificante volver a Lanzarote y cantar lo que estoy estudiando y para lo que me estoy preparando”

Natural de Lanzarote, estudia violín y viola en el Conservatorio Insular y Escuela de Música de su Isla y comienza sus inicios en canto con el coro del centro dirigido por la soprano Alicia García Uña, para estudiar en el Conservatorio Superior de Música de Canarias bajo las enseñanzas del barítono Augusto Brito, primeramente continuando como barítono y en el presente como tenor.Su condición de baritenor lo ha dotado de una voz flexible que le ha permitido abarcar en su aprendizaje repertorio tanto de barítono lírico como de tenor lírico, así como repertorio de teatro musical, pudiéndose adaptar a otros géneros como el metal, el rock e incluso el jazz. Desde la temporada 2016/2017 ha sido miembro habitual del coro de la Ópera de Tenerife dirigido por Carmen Cruz Simó, participando en la mayoría de las producciones que se han llevado a escena, siendo la ópera Carmen (Bizet)su debut en este género.

 ¿Existe alguna tradición artística en su familia que le haya impulsado a ser cantante? “En mi núcleo familiar, me refiero a mi padre, mi madre y mis dos hermanos, no hay ninguna tradición artística. Mi padre siempre ha cantado y yo de niño pensaba que todo el mundo cantaba así, pero con el paso del tiempo, me di cuenta de que no, de que realmente mi padre cantaba bien. Lo mismo se decía de mi abuelo, como soy el pequeño de tres hermanos, le conocí siendo bastante mayor y no cantaba tanto, pero sí que tenía buena voz. Mi abuela por su parte también. Además, tengo alguna familia más lejana, como pueden ser los tíos de mi padre, que también se decía que tenían buena voz, pero que yo sepa soy el primero que se introdujo en el canto. Yo he cantado desde siempre, creo que antes de que empezara hablar. Yo cogía los discos de mi padre y empezaba a cantar”.

¿Por qué decidió ser cantante lírico? “Yo empecé a estudiarlo tarde para lo que se suele ver, en realidad llevo cinco años estudiando canto. Recuerdo de niño, cuando empecé en el Conservatorio de Lanzarote a estudiar violín a los ocho años, una imagen de unos clips que hacía un canal francés de ópera orientado al público infantil, exhibían ópera resumida con dibujos y fotografías. Recuerdo ver Pagliacci, el aria Vesti la giubba, no sabía que era ópera, pero era tan intenso que yo quería hacer eso. Aunque en verdad no empecé a estudiar lírico hasta los 29 años. Pero cantar, siempre he cantado”.

 ¿Qué cualidades tiene al tener una condición de baritenor? “Yo me considero baritenor, aunque sé que hay gente más inflexible y flexible. Opino que no hay que calificar la voz en un registro como un nombre, si una voz es muy flexible y se adapta a diferentes repertorios o roles, sea un rol de barítono lírico o tenor lírico, y con eso se desarrolla su potencial por qué no. El término baritenor se identifica con una voz que tiene un centro más propio de un barítono agudo y unos agudos propios del tenor lírico. Tradicionalmente era utilizado para los tenores heróicos o tenor coloratura de la época de Rossini, como el Otelo. Debían poseer graves de barítonos con agudos de tenor y al final el público o crítica lo empezaron a calificar como baritenor, porque tenía esa compensación de los dos mundos”.

¿La capacidad de cambiar de registro es común en los conservatorios? Es más común de lo que se cree. Se suele ver a un barítono que ha sido calificado como barítono lírico y que canta repertorio de barítono lírico ligero que puede llegar a pasar como tenor, e incluso a la inversa. De hecho, ha habido cantantes en la historia que han alternado entre los dos. Por ejemplo, se me ocurre que el tenor chileno Ramón Vinay, alternaba podía cantar en una misma función el rol del tenor en Otelo de la ópera verdiana Otelo o representar al Yago, un barítono. No es algo tan raro lo que es cierto que cuando ocurre en tu círculo es llamativo y surgen preguntas comunes como ‘¿y si ya no cantas de tenor pierdes los graves?’ Ni yo mismo lo sé, mi objetivo es ver si la voz mejora, y sí ha sido así, seguramente mi registro más natural es el de tenor”.

Paciencia, perseverancia y honestidad

¿Cómo es la preparación desde joven cuando se pretende llegar a ser cantante lírico profesional? “Yo soy todavía estudiante, aunque desde que entré en el Conservatorio he tenido la oportunidad de trabajar en el Coro de Ópera de Tenerife. Lo poco que he aprendido, percibido y que creo que son fundamentales en esta carrera es la paciencia, la perseverancia y honestidad, sobre todo, con uno mismo. Con esa fórmula ya tienes la base para afrontar esta carrera, luego el éxito dependerá de factores externos que no puedes controlar. Solo hay que estudiar ucho y tener paciencia”.

Grandes figuras del canto como Carolina Alcaide y Augusto Brito han sido algunos de sus tutores, ¿con qué recuerdos se queda? “Con Augusto sigo acumulando recuerdos porque actualmente es mi maestro, llevo con él tres años porque estoy en tercero de Superior. Quizás con lo que más me quede en un futuro de Agusto es que me ha mostrado que es un maestro muy flexible y analítico, es decir, él no tiene un método fijo, sino que se adapta a tus condiciones. Él sabía que yo probablemente era tenor, pero no fue algo que me obligara hacer. Él se adaptó a mi naturaleza, algo muy importante en un maestro. De Carolina Alcaide recuerdo la siguiente frase: ‘Borja no tienes que demostrarle nada a nadie, eso te quita un peso de encima, sobre todo en este mundo’.

¿Alguna modificación de técnica que percibieras a través del cambio de tutor?Por suerte mi cabeza se queda con las cosas con las que comprueba que aprende y desecha aquellas con las que percibe que no le funcionan. He tenido siempre buenos maestros, hay gente que de repente se queda sin voz o ha tenido que ir al foniatra y yo nunca he tenido un problema de esa magnitud. Siempre he aprendido de todos mis maestros. Yo creo que la diferencia va por etapas, por ejemplo, ahora con Agusto, antes con Carolina y antes de ella con Alicia, mi primera maestra en Lanzarote. Quizás la etapa más delicada es ahora por el cambio de registro, empecé con él de barítono y ahora tengo repertorio de tenor, pero en realidad la base y lo que me dicen todos es lo mismo, aunque cada uno tiene su lenguaje. De Agusto me gusta que sea muy anatómico en cuanto a explicarte mecanismos, de Carolina me gusta cómo se preocupa por sus alumnos y de Alicia siempre he dicho que es una mujer todoterreno que hace cantar hasta las piedras si hace falta”.

 

Borja Molina en “Le nozze di Figaro”, 2019. Foto: FND.

“Mi sueño es cantar algunos de los roles de tenor wagneriano, me gusta mucho Wagner”

¿Qué significado tiene para usted haber recibido formación técnica de otros grandes de la lírica como Ana María Sánchez, Celso Albelo, Hampson o Nancy Fabiola, entre otros? “Lo que más ha aportado es que tu visión panorámica se hace mucho más amplia, sobre todo, no solo el cómo otros profesionales te explican sus sensaciones, formas, lo que creen que es mejor para tí, lo que creen que puedes abarcar y lo que creen que no, sino su visión del mundo profesional, el cómo ellos se comportan en escena. Con Celso no solo he tenido la oportunidad de trabajar con él en una clase, sino compartiendo escenario. Me fijo en esas cosas y lo que más me aporta el haber trabajado con gente tan distinta es tener una perspectiva mucho más amplia.

Dada su experiencia profesional y un repertorio variopinto que abarca grandes compositores como Bizet, Fauré, Verdi y Donizetti, ¿hay algún estilo con el que te sientas más identificado o te consideras versátil? “Soy muy versátil, me puedo adaptar muy bien por ahora a estilos diferentes, pero creo que lo que más me eriza la piel es el periodo romántico”.

Debido a tu actual registro vocal, ¿qué tipos de roles te llaman más la atención y cuáles extrañarás? “Si sigo de tenor me dará pena no poder interpretar roles de barítono como por ejemplo Enrico de Lucia di Lammermoor, pero lo más cercano que estaré será de Edgardo, pero me temo que tampoco porque mi condición se aproxima hacia lo spinto. Algún aria he estudiado para probar. Me hubiera gustado también  ser el Rodrigo de Don Carlo de Verdi o el Yago de Otelo. En cuanto a tenor, en un futuro me gustaría cantar Lenski de Eugenio Oneguin de Chaikovski , un rol en el que he encajado muy bien, me atreví con el ruso y resulta que suena muy bien, o el rol de Andrea Chènier. Mi sueño es cantar algunos de los roles de tenor wagneriano, me gusta mucho Wagner”.

De las piezas operísticas y zarzuelas que ha interpretado, ¿hay alguna función que quiera rememorar? “Trabajé en el coro, pero creo que una de las óperas que siempre recordaré es haber cantado en el coro Lucía di Lammermoor, lloré en el escenario, fue una experiencia muy agradable y bonita. En cuanto a zarzuela, Luisa Fernanda es mi preferida, hace poco interpreté a Nogales, en el Teatro Cuyás. Me desgarra, me hubiese gustado interpretar a Vidal, pero ahora acabaré haciendo un Javier”.

Rigoletto: una obra para iniciarse en el mundo operístico

Háblenos de su próximo debut , ¿cómo y por qué llegó a participar  en el Festival de Ópera de Lanzarote encarnando a Monterone? Hace unos meses, Pancho me llamó después de haber trabajado en Una vieja, una zarzuela pequeña aquí en Tenerife. Me dijo que me gustaría verme de Monterone, aunque él sabe el cambio de reparto. Y le dije lo podía afrontar lo que pasa es que va sonar a tenor”. 

¿Cuáles son las premisas necesarias para la interpretación de un personaje de este calibre?¿Qué dificultad presenta a nivel de técnica vocal? “No presenta un aria, pero sí una escena larga y muy intensa que va en crescendo con el coro y los otros solistas. Sin duda, un momento de tensión dramática y vocal. Resistir todo eso y mantener la línea del personaje sin que se desmorone, además de su carácter y sin fatigarse tiene su complicación. La otra dificultad es que vuelve a cantar más adelante en la historia, entonces, uno no puede terminar y descansar, si no tienes que seguir conectado a la trama aunque no estés presente”. 

Se representará entre el 14 de mayo en el Terrero de Lucha de Tías, ¿qué oportunidad supone para usted y su carrera? “Supone cantar en mi Isla porque no se suelen hacer cosas y menos de este tipo. Es muy gratificante volver a Lanzarote y cantar lo que estoy estudiando y para lo que me estoy preparando, sobre todo, el volver a casa y mostrar lo que yo creo que mejor puedo hacer”.

¿Qué mensaje quiere transmitir a nuestros oyentes en relación con esta próxima representación? ¿Qué sorpresa nos espera?“Creo que es una oportunidad única en la Isla, la oportunidad de comprobar que hay algunos prejuicios sobre el mundo de la ópera que no deberían estar, pues la ópera es para todo el mundo, es para el pueblo, trata sentimientos universales, es para ir para que se te hierva la sangre y se te pongan los pelos de punta. Además, una ópera como Rigoletto del repertorio operístico es de lo más potente y perfecta para iniciarse. Por ejemplo, si hay alguien que acude de Lanzarote y nunca ha tenido la oportunidad de ir a la ópera porque aquí no se han hecho muchas, creo que Rigoletto es una de esas historias con las que puede empezar a engancharse a la ópera”.

¿Cuáles son sus futuras actuaciones? ¿Nos podría adelantar algo inédito? “Hace poco hice Electric Arcade con FIMUCITÉ de banda sonoras de videojuegos y es probable que se vuelva hacer antes de verano, además de otros espectáculos del Festival”.

Dada tu trayectoria, ¿consideras que se puede ser músico en Canarias? “Sí, se puede ser músico. Yo por ejemplo no he partido, he cantado fuera de España e ido a hacer cursos, pero no porque piense que en Canarias no haya oportunidad de crecer como artista. Es necesario salir para tener otras experiencias con las que crezcas, te enriquezcan y aprendas, pero no porque Canarias se quede corto. Hay grandes voces de las que puedes aprender. Yo por ejemplo he decidido terminar mi carrera académica aquí, tengo previsto hacer un curso de perfeccionamiento en Alemania, pero eso puede cambiar”.

 

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